Me paré ahí, tras los arbustos que muchas veces fueron mi protección en la oscuridad cuando jugaba a las escondidas, ahora diez años más tarde me llegaban más abajo de la cintura. Estaba ahí contemplando ,
viéndome correr entre esas plantas junto a mis primos, cuando mis padres
estaban juntos, cuando mi abuela no olvidaba los nombres, cuando todo era muy diferente. Si, estaba parada ahí, como una desconocida, una desconocida que se veía
así misma jugar y
reír, mientras sus recuerdos se esfumaban junto a la lágrima que rodaba por su mejilla.
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