martes, 2 de agosto de 2011

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Siempre me pregunté que se sentiría estar enamorada, si lo que se ve en las películas, si lo que se escucha en las canciones, si lo que se lee en los libros existía... era posible. Me lo preguntaba cuando vivenciaba las discusiones de mis padres, los llantos ahogados de ambos y como se separaban sin siquiera mirar atrás.
Cree una muralla de los materiales más fuertes y resistentes que mi mente en ese entonces inocente y atiborrada de fantasías podría construir, repitiéndome que la eternidad era una mentira gigante inventada para tener una razón de seguir, para quitarle el amargor a la vida. Esa muralla por años se mantuvo en perfectas condiciones, majestuosa sin siquiera ser rozada por alguien. Me sentía protegida, a salvo bajo mis propios brazos arrullándome y escondiéndome de lo desconocido. Un día , sin darme cuenta todo esa fortaleza cayó, me derrumbe con ella, y segundos después me di cuenta que nunca más sería igual y que de esos escombros sólo saldría tomada de la mano del intruso que la había destruido.
Aquel intruso que me arrebató del mundo seguro en dónde habitaba, tomó mis manos y las guió para construir algo con los restos de mi muralla. Sin darme cuenta con el tiempo logramos levantar no una pared sino un castillo colosal y magnifico. Olía a pasteles recién horneados y a veces a frituras. Gatos y pajarillos merodeaban dentro de él y fotos de ambos cubrían casi por completo las callejuelas. La pintamos con nuestros besos, y mi intruso hacía excentricos dibujos que me sacaban más de una risa. La adornamos con lágrimas para nunca olvidar cuan difícil nos
fue crearla y tapábamos las grietas con las estrellas que caían cuando discutíamos. Este invasor me robo también el corazón, aunque solo por un momento pues me lo devolvió con la mitad del suyo cosida. Aunque a veces el hilo invisible que une nuestros corazones pareciese cortarse y provocarnos dolor, es en realidad que se está apretando y haciendo más fuerte. Ahora, no tengo vida sin él. No sé que está bien o mal. Sólo sé que no quiero salir de nuestra fortaleza jamás. Te amo Guro.

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